Geisha argenta

albertoolmedo

 

Si supieras lo contenta que me pone

llevarte un desayuno a la cama

encontrar una dirección en Google Maps

ver con qué colectivos podés ir a laburar

contratar un remise que te traiga de bailar

mostrarte un lugar que no sabías que existía.

 

Si supieras lo que espero que me llames

lo que espero que me digas ayudame

vení, quiero esto, quiero aquello, llamá a tal.

 

Si supieras que fui dúple, que siempre fui doble,

(como dupla, como cupla, acople, acopla)

que puedo perder mi vida por la tuya,

puedo sostenerte aún con vértigo, de tu mano,

para que no caigas de un piso como Olmedo,

de una terraza de barrio, de un acantilado en el Mediterráneo.

 

La vigilia por vos me fortalece,

me olvido mis miedos,

me olvido de que soy alguien mortal.

 

Pienso que no hay nadie que no logre

ser feliz si me deja servirlo.

No soy sierva, no. No te confundas.

¿Mendiga? Quizá, de amor, de mirada,

de sonrisa.

 

Es tan fácil herirme, si supieras,

y tan fácil dejarme hacer, que

no entiendo cómo vivimos separados

condenados

a luchar cada uno por su pedacito de gloria en este mundo

cuando podríamos ser dos

amparados como los pichones,

al amparo de los obuses de la guerra que desconocemos

pero que ya se instaló sobre nosotros.

 

Que se rían de mí, que hablen, que me orinen encima

qué me importa.

 

Si supieras.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s