Mirá que soy tonta

A María Fernanda.

 

Mirá que soy tonta, ¿eh? mirá que esperar lo que…

como hoy ¡con el 21 en la Panamericana!

gracias que estabas ahí, al lado mío,

chupando frío y con los pies helados como yo, y la risa

ay, Dios, qué risa que nos daba el frío, y tus pies chuecos,

y mi memoria,

y tu calidez.

Por eso te digo, mirá que soy tonta, o que fui tonta…

yo esperando tanto

tantas veces, tan sola, con el calor del sol del mediodía,

con la lluvia de la mitad de la tarde,

con el frío en el medio de la noche,

sola

y vos ahí,

a una cuadra nomás,

a unas casas nomás,

un tramo en el 21-Malaver- el puente por abajo-una maldita fecha en la calle de un poeta

y ahí estabas.

Y ahí tu risa,

tu comprensión y tus preguntas, tus hijos y tus gatos,

tu perra enorme y gorda como mi abuela y tus bombas de crema,

tu imagen paterna, tus preguntas, tus ojitos preciosos preguntando…

Mirá que soy tonta. Justo ahora, justo ahora que me voy a ir,

aparecés en una verdulería y decís ¡Diana!

y yo qué sé quién es Diana, hay tantas Dianas en el mundo…

pero esa, esa a la que vos nombraste era yo,

y con el verdulero mirando, nuestro abrazo, y mi llanto incontrolado,

el silencio del tipo, quizá por tu magia o tu sinceridad o tu polenta, o no sé,

quizá todos eso junto;

y tus canas

tu tanto parir y vivir, no sé, pero

me acomodaste los huesos.

Ya no estaban tan perdidos.

Y después de hoy, ya te digo, 21 x Panamericana, Malaver,

puente por abajo, poeta y fecha maldita:

ya no estoy tan perdida.

Ya sé que no estoy tan equivocada, que…ay Dios ¡mirá que soy tonta!

En vez de pensar el volarme los sesos

ya me puedo quedar sentada en la cocina, sin hacer nada, y

pensar que eso también está bien, que esa es mi vida.

Es mi vida hoy, aburrida, cambiante, floja, agazapada.

Así, esperar sentada, a que los pajaritos que tengo por ahí volando en mi cabeza

armen su nido, otra vez, dónde mierda que sea, pero otra vez,

de otra manera, pero otra vez;

esperar a que el pulso no me tiemble, o sí, pero para escribirte te quiero.

Te quiero y gracias.

Eso, sentarme en la cocina, con la luz apagada, pensando en vos,

y en te quiero y en gracias y en que, como dije en el video,

los lugares los hace la gente.

Y que ojalá toda la gente sea como vos.

Aquí y allá adonde me voy. Aquí y allá.

Pero si no, no importa, el nido ya empezó.

 

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