It’s only rock’n roll & I know it

Ella me contó una de su pueblo, los higos colgando al sol. Mi hermano, cuando vio el video desde quince mil km de distancia dijo que se la veía lúcida. Su hijo, desde doce mil km de distancia, no lo vio. Mi hijo al lado mío y de ella, hizo silencio y miró para abajo.

Entonces quise huir. Pero como en las peores pesadillas, cargándola a ella, irnos a un hotel, a un lindo apartamento con jardín y sol o ascensor, y agua caliente y mucama que lave sus derrames y mis vómitos y nuestra sangre.

No va a funcionar, dijo mi hijo.

Me encerré en mi cuarto y lloré. Sabía que no tenía escapatoria. Tenía que decidir. Ella o yo. Cerré mi cuenta de Facebook. Hoy lo haré con la de Twitter. Me tomé unos cuantos miligramos de tranquilizantes y de hipnóticos. Claro que aún sigo viva. No era para matarme, lo sé, no soy idiota ni pendeja. Era para dormir, para irme, para dejar de pensar, para no meterme un cuchillo como los carniceros y sacarme el corazón de tanto que me dolía. Dormí. No sé lo último que pensé. Pero dormí.

Hoy me desperté temprano y me odié. Me acordé de todos los que están bajo las palmeras y los cielos caribeños. De todos los que aprovecharon el hot sale y se fueron. Yo estoy al cuidado de una mina que es muy chiquita, muy; que se me cuelga del cuello y me llena de besos cada vez que le cambio el pañal y le apago la luz por la noche, y me dice gracias, gracias, gracias. No dejo de pensar en ella. Ni un minuto. Por eso hoy dije, na. Naaa, así, como dicen los pibes. Naa. Me estoy volviendo loca. Yo también quiero vivir mi vida. Aunque solo sea escribir esto y corregir la novela que entra el lunes en imprenta.

Me preparé un termo con mate. Me traje tres atados de cigarros y me vine a la cama. Persianas bajas  y un solo objetivo. Terminar de corregir. Y si todo se viene abajo, que se venga. Y si a mí… y si a él, y si a ella…qué me importa todo, qué me importa nadie. No soy imprescindible. Ni doy a basto. No detengo los crímenes que se cometen en el mundo. No nada. Como escribí en otro blog, el año pasado:

El mundo se convirtió en un enorme set como de un big brother. Imparable. Nadie se puede esconder. Y sigue habiendo crímenes. Más que nunca. Más, mucho más que siempre.

Hoy, el Gran Hermano de Endemol que vi hace unos años, es un juego de putitos al lado de lo que se ve en la calle.

Cámaras filmando desde todos los ángulos posibles las peores aberraciones cometidas en nuestras pesadillas más densas.

Teléfonos del tamaño de un atado de cigarros tomando fotografías desde la mismísima zona del crimen.

Testigos denunciando a más testigos y los buchones soplando a periodistas y polis.

Pero nadie detiene a nadie. Porque el ser humano sigue siendo el mismo hijo de siempre. Cada vez peor.

Quiero olvidarme de preguntar ¿what’s up?
De piar como una twittera.
De subir la foto de mi peor enemigo al álbum de caras.

Quiero fumar un algo en el Parque Centenario, besarme en Villa Cariño, coger en los bosques de Palermo, y prender un cigarro mirando las estrellas.
Sin zoom ni megapixeles.
Sin led ni bichos raros.
Con el aliento flojo de haber gritado en el orgasmo.
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6 comentarios sobre “It’s only rock’n roll & I know it

  1. Orwel no anduvo descaminado con su gran hermano, aunque no imaginó qué tipo de ojo usaríamos. Nos hemos plegado a esa absurda necesidad de vivir de puertas abiertas a todos los mundos sociales… Nuestra particular Soma, sin Huxley.
    Muy jevi 😕 muy bueno, señora.

    Me gusta

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