Vergüenza ajena

Me pierdo,
ando como el ciego valiente,
caminando a tientas, con la mano que avanza,
y el bastón que golpea.
Me pierdo y digo que no estoy perdida;
que nadie en mi familia es una hija de puta,
que soy joven todavía,
que tengo para dar,
algo,
tengo que dar algo,
un poco más.
Y busco y encuentro entrevistas a gente tan conocida
tan estúpida, tan conocida, tan…
Ay, te conozco como si te hubiera parido, mirá;
no mientas,
no mientas más,
el Barba y Bowie nos escuchan.
¿No te da un poco, un poco nada más,
(con la mano en el cuore, sí ponetelá)
un poco de vergüenza?
Perdón, Sandrita, ya sé que no tengo que pensar en eso,
ya sé que hay tanto y tanto por hacer que nada de lo que haga
me debería importar;
pero duele.
No sé si te dije, fui gemela.

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